1. m. Objeto mágico que sirve para revisar recuerdos, o en ciertos casos para despejar la mente.
2. m. Espacio diseñado para verter ideas, conjeturas, críticas y análisis, con la finalidad de pensar y hacer pensar.
Mi profesora del curso de Taller de audio y video se Yovanna Pérez. En la primera clase se presentó como productora de un canal nuevo, y eso me llamó la atención. Cuando hizo una pausa para que todos saliéramos a estirar las piernas (y algunos otros a escaparse a su casa), me acerqué a preguntarle de qué canal hablaba y en qué consistía. Me llamó mucho la atención el hecho de que se tratara de un canal con contenido didáctico y entretenido, y me entusiasmé porque creo que es, justamente, lo que se necesita actualmente en la televisión: calidad en contenidos.
Mi nombre es Cristina Quiroga, tengo 28 años y soy de Lima, Perú. Mi autodefinición es tan complicada como la de cualquier ser humano, así que la resumo en 3 frases: Comunicadora de profesión, médico de corazón, artista por naturaleza,
Y es que todos somos tan complejos que etiquetar es, en mi opinión, simplista. Yo trato de hacerlo, es una tendencia de todos, pero creo que a mí misma, simplemente, no puedo. Me cortaría las alas, me desnaturalizaría. Al parecer soy muy versátil. Siempre me he sentido atraída a las historias, a las letras, a la música, a la ciencia... en realidad, a muchas cosas. Soy una persona muy curiosa, siempre estoy metida en varias actividades a la vez, y es que me gusta mucho aprender, conocer, entender, pensar. Pero también me gusta expresarme. Lo he hecho toda mi vida, primero cantando, luego actuando, y desde hace unos años, escribiendo. Por el año 2007 me di cuenta de que tenía algo que decirle a las demás personas, pero en ese momento no tenía la madurez ni la experiencia para saber qué decir, y las cosas que expresé las escribí sin responsabilizarme por lo que pudieran ocasionar en el resto de personas. Ahora, a mis 28 años, creo que la vida me ha enseñado (a punta de golpes y también caricias) cuál puede ser mi mensaje.
El problema es este: ¡Tengo mucho que decir! Quiero escribir cuentos, quiero postear las fotos de mis uñas, quiero quejarme de lo mal que está el mundo y analizar noticias polémicas con muchos argumentos, y también quiero aportar algo positivo a las personas, porque creo que hacen falta soluciones y caminos a seguir en esta vida tan confusa (y quiero pensar que el camino que yo he seguido puede servirle a alguien más). Quiero hacer de todo.
Así que sobre esto tratará mi blog: sobre todo, pero un poco.
Por eso es que abro este espacio, El Pensadero; para darme a conocer, para expresar mi opinión, para compartir mis gustos, y por qué no, para practicar para proyectos futuros. Este es un blog borrador sobre lo que me gusta: la vida misma, y cómo pasarla bien sin morir en el intento.